El paro siempre ha sido pesadilla en Córdoba. En este trabajo se analizan las variadas cifras y estimaciones de 1976. Como puede apreciarse las cifras eran entonces tan confusas y preocupantes como ahora. Pero, algo ha cambiado. Lo malo es que para peor.
PARO NACIONAL
CORDOBA «EN CABEZA»
Durante estos días diversos medios informativos barajan las cifras del paro en Andalucía en general y en Córdoba en particular con tan diversos criterios, perspectivas y valores que es difícil para el lector no especializado hacerse una idea siquiera aproximada de la magnitud real del problema.
A título de mera recopilación y llamada a la claridad recojo algunas de las cifras y fuentes que han aparecido recientemente.
EL 40 POR CIENTO ANDALUZ
La revista «Triunfo» en su último número estima el paro en Andalucía en el 40 por ciento del total. Citando al Instituto Nacional de Estadística sitúa a Córdoba en cabeza del «Hit parade», del paro andaluz, con el 21,22% del total. Nuestra población activa, cifrada en 242.600 de total tiene 27.200 parados —11,21%— y en cuanto a temporeros sin trabajo 24.300-10,01%-, dando un total de 51,500, siendo solo absolutamente rebasada esta cifra por Sevilla, y relativamente —es decir, en cuanto a población activa— por nadie.
PALMA SE LLEVA LA «PALMA»
Por su parte, «Cambio 16» recogía en un trabajo de Guerra unas manifestaciones de un concejal cordobés en el sentido de que en la zona de Palma del Río y sus alrededores hay un paro estimado en 45.000 personas. Por su parte, el «Periscopio» del diario «Córdoba», se apresura a decir que tal información es exagerada, aunque no añade otra, sino sólo cifras de población total.
La misma revista «Cambio 16» y en otro trabajo fruto de una mesa redonda, vuelve a citar la cifra de 21,22% de parados como la de Córdoba, en la que también sitúa a nuestra ciudad en cabeza de tan peligroso «Hit parade».
EL «INFORMACIONES»
También el diario «Informaciones» abunda en el tema de los parados y establece a nivel de cuarto trimestre de 1975 un paro en Andalucía de 282.200 hombres, es decir, una tasa de paro del orden del 14,20% con una variación progresiva del más 1,28. Aplicando el porcentaje del 21,22% que «gozamos» en Córdoba, la cifra de parados supera los 52.000.
Todas estas cifras conducen al mismo callejón sin salida: en Córdoba nos encontramos con más de cincuenta mil parados que baten las marcas de paro no sólo de España, sino de Andalucía.
LA SOLUCION, ¿IMPOSIBLE?
Contra el paro, puestos de trabajo. Pero las soluciones vienen por otros derroteros no siempre tranquilizantes. De la inversión realizada en Polos de Desarrollo, Andalucía sólo recibió el 6,4 por ciento de las nuevas industrias, y el 13 por ciento de las ampliaciones. Como decíamos en estas mismas páginas cordobesas, Andalucía es una potencia en el ahorro andaluz. Sin embargo, a pesar de que los depósitos de las Cajas Confederadas andaluzas se han cifrado en 150.000 millones de pesetas, sólo 1.900 millones han beneficiado a la región, y hay quien estima en 65.000 millones la fuga de capitales Despeñaperros arriba.
El baile de cifras es alucinante y fatigoso pero imprescindible para situar el problema en una cota objetiva, dentro de la objetividad que puede encontrarse en unas cifras que por unas u otras razones todos tergiversan: no son las mismas cifras de paro las de trabajo que las del Instituto de Estadística; en proporción 1 a 2. Carecemos de cifras de capitales reales y fiables por el sigilo y secreto profesional que protege el tráfico de los mismos.
Pero una vez más las cifras quedan ahí, aireadas en toda su crudeza. La toma de conciencia de ellas se hace imprescindible; la búsqueda de soluciones queda alejada de parches millonarios que sólo resuelven el hambre de un día, pero que no enseñan a pescar para toda la vida.
E. O.
Publicado en la edición cordobesa de El Correo de Andalucía el 21 de abril de 1976.
Foto meramente ilustrativa tomada de Internet
viernes, 9 de noviembre de 2012
lunes, 5 de noviembre de 2012
La represion en el 75
En 1975, ya final de la Dictadura, el Gobierno Civil no daba abasto en prohibir y controlar cualquier acto que se saliese del estrecho marco permitido. Pero la marea era ya imparable: para muestra, un botón, que demuestra lo ridículo de tal pretensión
ACTOS DENEGADOS EN EL «JUAN XXIII»
-Composición de su nueva Junta directiva
Tres actos culturales programa dos por el Círculo Juan XXIII han sido denegados por el Gobierno Civil, estando pendientes de aprobación el previsto para mañana, día 15, consistente en una sesión general de estudio sobre “No violencia activa”, que estará a cargo de José Beúnza, socio de la citada entidad.
Los actos cuyo permiso ha sido denegado son: actuación de Pi de la Serra. prevista para el pasado 5 de febrero; sesión general de estudio sobre poesía y música popular sudamericana, prevista para el 1 de febrero, y para la misma fecha Sesión general de estudio sobre los problemas actuales de sanidad en España.
Se da la circunstancia de que estos actos son los primeros programados por la nueva Junta Directiva de esta asociación cultural. Dicha nueva junta ha quedado formada de la siguiente manera: presidente, don Rafael Vallejo Rodríguez; vicepresidente, don Filomeno Aparicio Lobo; secretario, don Rafael Martínez; tesorero, doña Ana María Hidalgo, y vocales, don José Rodríguez Galadi Raya, doña María Dolores Valera, doña Antonia Pastor, don Ildefonso Jiménez, don Manuel Cuello y don Pedro Pablo Moya Valero.
Publicado en la edición cordobesa de El Correo de Andalucía el 14 de febrero de 1975
Fotografía ilustrativa tomada de la edición digital de CORDOBA
ACTOS DENEGADOS EN EL «JUAN XXIII»
-Composición de su nueva Junta directiva
Tres actos culturales programa dos por el Círculo Juan XXIII han sido denegados por el Gobierno Civil, estando pendientes de aprobación el previsto para mañana, día 15, consistente en una sesión general de estudio sobre “No violencia activa”, que estará a cargo de José Beúnza, socio de la citada entidad.Los actos cuyo permiso ha sido denegado son: actuación de Pi de la Serra. prevista para el pasado 5 de febrero; sesión general de estudio sobre poesía y música popular sudamericana, prevista para el 1 de febrero, y para la misma fecha Sesión general de estudio sobre los problemas actuales de sanidad en España.
Se da la circunstancia de que estos actos son los primeros programados por la nueva Junta Directiva de esta asociación cultural. Dicha nueva junta ha quedado formada de la siguiente manera: presidente, don Rafael Vallejo Rodríguez; vicepresidente, don Filomeno Aparicio Lobo; secretario, don Rafael Martínez; tesorero, doña Ana María Hidalgo, y vocales, don José Rodríguez Galadi Raya, doña María Dolores Valera, doña Antonia Pastor, don Ildefonso Jiménez, don Manuel Cuello y don Pedro Pablo Moya Valero.
Publicado en la edición cordobesa de El Correo de Andalucía el 14 de febrero de 1975
Fotografía ilustrativa tomada de la edición digital de CORDOBA
viernes, 26 de octubre de 2012
El otro González-Ripoll
Al publicar días atrás una entrevista con el González-Ripoll novelista, surgió la referencia al Gozález-Ripoll pintor naif. Pues efectivamente eran hermanos y ahora he encontrado esta referencia
EXPOSICIONES
GONZALEZ-RIPOLL, VEINTE RETAZOS DE LA VIDA PASADA EN LA CIUDAD
La Córdoba que fue, a través de lo «naif», bien pudiera ser el título de la exposición que presenta en la Studio 52 el pintor cordobés Carlos González-Ripoll. A través de 20 obras tremendamente colorista se puede asistir a otros tantos retazos de la vida pasada de la ciudad de mano de una serie de personajes perfectamente reconocibles.
LO «NAIF»
Mucho se ha escrito sobre lo que es «naif» y lo que es mera pretensión. Pero si por «naif» entendemos como dice Illescas en el catálogo de pesentación «El arte de los hombres, que en sus innatas e indudables aptitudes estéticas han permanecido siendo niños en la espontaneidad de su factura y en la sencillez de su corazón», bien puede encuadrarse con la plena garantía a González-Ripoll como cultivador de éste género que además en la presente ocasión tiene toda una serie de connotaciones con ese niño de indudable aptitudes estéticas que ha sido testigo fiel de una faceta de la historia local que después ha sabido contar con espontaneidad de factura y sencillez de corazón.
Puede chocar una primera mirada a las obras expuestas quizá por su colorido quizá por su ingenuidad. Pero son estos ingredientes esenciales del quehacer "naif". Por otra parte la proximidad de los ambientes captados por González-Ripoll son otra posibilidad de sorpresa del aficionado al arte: a veces lo cercano en el espacio y lo próximo en el tiempo actúan de barrera y difícilmente captamos que lo cotidiano pueda tener relieve y entidad como para ser perpetuado.
ESA LUZ
Hay que agradecerle a González-Ripoll que haya captado para la historia unos retazos populares que actualmente son sistemáticamente destruidos por la sociedad consumista respecto al costumbrismo, y la especulación respecto al urbanismo. Unas actas del populismo cordobés que son aquí captadas sin agrideces ni nostalgias, sino con un algo de humor, un mucho de luz y color y un bastante de desenfado.
Los asistentes a la inauguración iban reviviendo muchos de los personajes que llenan literalmente cada cuadro: desde los frailes de la Corredera a la casa de furcias de San Francisco; desde la verbena de San Pedro, a la uniformada banda de la Victoria; desde el carro de la carne de Vidal hasta la estampa bullanguera del carnaval cuyos personajes se repetían por años en sus máscaras hasta que nuevos rumbos imperiales impusieron la estricta mesura.
E. O.
Publicado en la edición cordobesa de El Correo de Andalucía el 29 de noviembre de 1975
EXPOSICIONES
GONZALEZ-RIPOLL, VEINTE RETAZOS DE LA VIDA PASADA EN LA CIUDAD
La Córdoba que fue, a través de lo «naif», bien pudiera ser el título de la exposición que presenta en la Studio 52 el pintor cordobés Carlos González-Ripoll. A través de 20 obras tremendamente colorista se puede asistir a otros tantos retazos de la vida pasada de la ciudad de mano de una serie de personajes perfectamente reconocibles.LO «NAIF»
Mucho se ha escrito sobre lo que es «naif» y lo que es mera pretensión. Pero si por «naif» entendemos como dice Illescas en el catálogo de pesentación «El arte de los hombres, que en sus innatas e indudables aptitudes estéticas han permanecido siendo niños en la espontaneidad de su factura y en la sencillez de su corazón», bien puede encuadrarse con la plena garantía a González-Ripoll como cultivador de éste género que además en la presente ocasión tiene toda una serie de connotaciones con ese niño de indudable aptitudes estéticas que ha sido testigo fiel de una faceta de la historia local que después ha sabido contar con espontaneidad de factura y sencillez de corazón.
Puede chocar una primera mirada a las obras expuestas quizá por su colorido quizá por su ingenuidad. Pero son estos ingredientes esenciales del quehacer "naif". Por otra parte la proximidad de los ambientes captados por González-Ripoll son otra posibilidad de sorpresa del aficionado al arte: a veces lo cercano en el espacio y lo próximo en el tiempo actúan de barrera y difícilmente captamos que lo cotidiano pueda tener relieve y entidad como para ser perpetuado.
ESA LUZ
Hay que agradecerle a González-Ripoll que haya captado para la historia unos retazos populares que actualmente son sistemáticamente destruidos por la sociedad consumista respecto al costumbrismo, y la especulación respecto al urbanismo. Unas actas del populismo cordobés que son aquí captadas sin agrideces ni nostalgias, sino con un algo de humor, un mucho de luz y color y un bastante de desenfado.
Los asistentes a la inauguración iban reviviendo muchos de los personajes que llenan literalmente cada cuadro: desde los frailes de la Corredera a la casa de furcias de San Francisco; desde la verbena de San Pedro, a la uniformada banda de la Victoria; desde el carro de la carne de Vidal hasta la estampa bullanguera del carnaval cuyos personajes se repetían por años en sus máscaras hasta que nuevos rumbos imperiales impusieron la estricta mesura.
E. O.
Publicado en la edición cordobesa de El Correo de Andalucía el 29 de noviembre de 1975
domingo, 21 de octubre de 2012
Privilegios
Desde que el periodismo es periodismo, siempre llegan a las redacciones documentos filtrados, normalmente etiquetados con eufemismos como "según fuentes cercanas", o "según hemos podido saber", "según fuentes dignas de crédito" etc. En realidad siempre es alguien de dentro, cabreado, que facilita el documento de turno. Véase esta joyita encontrada en mis archivos. La pregunta es ¿se podría publicar hoy algo parecido?
Abajo fotocopia- mos una de las listas que obra en poder de la Policía Municipal de Córdoba donde se especifican los automóviles. que 'bajo ningún concepto" pueden ser objeto de denuncia.
Lo más curioso es que muchos de estos vehículos no pertenecen ya. por venta, a los titulares reseñados, por lo que han adquirido una plus valía no fiscalizada por la patente de corso que en cuanto al tráfico y aparcamiento urbano respecta.
Eludimos cualquier comentario
Don Antonio Guzmán Reina, matrícula CO-71.717. Color verde, marca Renault 6.
Don Antonio Alarcón Constant, matrícula CO-61.414. Color blanco, marca Seat 1.500.
Don Juan Martos Reyes, matrícula C0-80.441 y CO-80.151. Color verde y blanco, respectivamente. Marcas Seat 1.430 y Renault.
Don Rafael Castiñeira Guzmán, matrícula CO-45.564. Color hueso, marca Renaulí-Gordim.
Don Pascual Navarro de Miguel, matrícula CO-56.731 y M-664.452. Color blanco y rojo, respectivamente. Marca Seat 600 y Seat 124.
Don Miguel Rioboo Enríquez, matrícula CO-70.935, CO-81.783 y CO-82.391. Color verde, beig y beig, respectivamente.
Don José Fuentes-Guerra Cañete, matrícula CO-60.255. Color beig, marca Seat 1.500.
Don Santiago Granados Alva- rez. matrícula CO-58.558 y M-519.188. Color, hueso y gris, respectivamente.
Don Manuel Madrid del Cacho, matrícula BI-94.491. Color grana, marca Plymouth.
Don Luis Felipe Medina Cruz, matrícula CO-35.925. Color blanco.
Don Manuel Rodríguez Zamora, matrícula CO-62.178. Color verde. marca Seat 124.
Don Ramón • Baena Salas, matrícula CO-77.507. Color Maneo, marca Simca 1.000.
Don Juan Montiel Salinas, matrícula CO-64.G74. Color verde, marca Renault-10.
Doña Josefa Aparicio Ruiz. matrícula CO-45.7G8. Color claro, marca Seat-1.500.
Doña María Luisa Méndez Encinas. matrícula CO-75.534. Color azul, marca Renauit-10.
Don Rafael González Barbero, matrícula CO-61.97(5. Color verde, marca MG.
Don Antonio Ruiz Arenado, matrícula CO-32 321. Color azul, marca Seat 1.430.
Don José Perez Recio, matrícula CO-73.712. Color azul marino, marca Seat 1.430.
Don Miguel Salcedo Hierro, matrícula CO-51.215. Color gris plata, marca Seat 1.500.
Publicado en la edición cordobesa de El Correo de Andalucía el 8 de enero de 1976
Foto actual, meramente ilustrativa
Vehículos intocables
Lo más curioso es que muchos de estos vehículos no pertenecen ya. por venta, a los titulares reseñados, por lo que han adquirido una plus valía no fiscalizada por la patente de corso que en cuanto al tráfico y aparcamiento urbano respecta.
Eludimos cualquier comentario
Don Antonio Guzmán Reina, matrícula CO-71.717. Color verde, marca Renault 6.
Don Antonio Alarcón Constant, matrícula CO-61.414. Color blanco, marca Seat 1.500.
Don Juan Martos Reyes, matrícula C0-80.441 y CO-80.151. Color verde y blanco, respectivamente. Marcas Seat 1.430 y Renault.
Don Rafael Castiñeira Guzmán, matrícula CO-45.564. Color hueso, marca Renaulí-Gordim.
Don Pascual Navarro de Miguel, matrícula CO-56.731 y M-664.452. Color blanco y rojo, respectivamente. Marca Seat 600 y Seat 124.
Don Miguel Rioboo Enríquez, matrícula CO-70.935, CO-81.783 y CO-82.391. Color verde, beig y beig, respectivamente.
Don José Fuentes-Guerra Cañete, matrícula CO-60.255. Color beig, marca Seat 1.500.
Don Santiago Granados Alva- rez. matrícula CO-58.558 y M-519.188. Color, hueso y gris, respectivamente.
Don Manuel Madrid del Cacho, matrícula BI-94.491. Color grana, marca Plymouth.
Don Luis Felipe Medina Cruz, matrícula CO-35.925. Color blanco.
Don Manuel Rodríguez Zamora, matrícula CO-62.178. Color verde. marca Seat 124.
Don Ramón • Baena Salas, matrícula CO-77.507. Color Maneo, marca Simca 1.000.
Don Juan Montiel Salinas, matrícula CO-64.G74. Color verde, marca Renault-10.
Doña Josefa Aparicio Ruiz. matrícula CO-45.7G8. Color claro, marca Seat-1.500.
Doña María Luisa Méndez Encinas. matrícula CO-75.534. Color azul, marca Renauit-10.
Don Rafael González Barbero, matrícula CO-61.97(5. Color verde, marca MG.
Don Antonio Ruiz Arenado, matrícula CO-32 321. Color azul, marca Seat 1.430.
Don José Perez Recio, matrícula CO-73.712. Color azul marino, marca Seat 1.430.
Don Miguel Salcedo Hierro, matrícula CO-51.215. Color gris plata, marca Seat 1.500.
Publicado en la edición cordobesa de El Correo de Andalucía el 8 de enero de 1976
Foto actual, meramente ilustrativa
domingo, 7 de octubre de 2012
Entrevista a Falico
En estos días en los que Cosmopoética ha hablado y mucho de Antorcha de Paja, grupo que junto con Cántico, monopoliza la actividad poética de Córdoba en el XX, viene bien esta entrevista con Rafael Álvarez Merlo, el poeta menos conocido quizás del grupo
«ELEGÍA CONTEMPORANEA», DE RAFAEL ALVÁREZ MERLO
*En la actualidad no hay poesía en Córdoba
*Alexaindre no es un poeta popular
*La Universidad cordobesa, sin «cultura»
Si cabe hablar de boom contemporáneo de la poesía cordobesa, hay que situarlo unos años atrás, en los inicios de la generación que hoy entra en la madurez. Ahora el boom está frito. Sólo quedan las individualidades de aquel resurgir. Rafael Alvárez Merlo es en la pequeña constelación de poetas nuestros de ahora una luz que mantiene su propia luz. Y su aire. En estos días sale su segunda publicación, «Elegía contemporánea», sobre
la que conversamos con la poesía actualizada por aquello del Nobel.
—Falico, ¿cuál ha sido la idea motriz? de esta «Elegía contemporánea»?
—Simplemente es el resultado de un estado anímico, en un otoño, o, si quieres, una impresión de un otoño.
--¿Y lo que no es?
--Bueno, nunca pretendí hacer literatura con este libro, lo que ocurre es que la pluma se te escapa. He intentado por todos los medios desliteraturizar, hacer una poesía desnuda, al natural.
—¿Para quién este libro?
--Creo para gente joven, para gente que no lee habitualmente poesía.
—En este libro se ven como dos partes.
--Sí, la primera es de Córdoba, una especie de apuntes urbanos, expresión de los estados anímicos experimentados al visitarlos.
—Pero, oye, ¿se parece esto a lo que hacen los poetas de siempre?
--No, creo que no. Es una geopoética de Córdoba, pero hecha con el corazón. No es un alarde descriptivo, sino que es como un intento de intimidad colectiva, de expresar unas cosas íntimas que en definitiva todo el mundo piensa.
—¿Y la segunda parte?
—El otoño.
—¿Pero qué es para el poeta el otoño?
—Yo no puedo hablar como poeta, porque niego la literatura como oficio.
--No es ése tu oficio, pero éste ya es tu segundo libro.
— Sí, y porque me lo han pedido. En realidad tengo tres libros entre el primero y éste. Pero están inéditos.
ALEXAINDRE Y EL ELITISMO
—Hablabas antes de un libro de poesía para la gente. ¿Es que la gente no lee poesía?
--Bueno, es que la gente no sabe lo que es poesía; cree que son unas palabras muy bien dichas que no se entienden. Poesía no es lo que nos enseñan en bachiller, en esas antologías de textos, al menos cuando yo estudiaba. Poesía es otra cosa diferente.
—¿Qué es poesía según tú?
—Es que yo no lo sé realmente. Yo creo que poeta es cualquiera, es una manera de vivir, una forma sana de vivir, de ser uno mismo.
—¿Que Aleixandre sea Nobel supondrá un relanzamiento de la poesía?
—No creo, porque Aleixandie no es un poeta popular, sino más bien difícil de leer, sobre todo cuando al pueblo no se le han dado los medios necesarios para entender ese tipo de poesía. Volvemos a aquello de la poesía de elitismo. Es como ocurre con el flamenco, que nace del pueblo y después te lo cogen, te lo «culturalizan», se queda para una élite y al pueblo le dan en lata los discos estos de flamenco bochornoso y denigrante.
—Dices «lo cogen». ¿Quiénes lo cogen?
—Los de siempre, hablo del sistema.
—Entre tus dos libros han pasado muchas cosas, unas dentro de ti y otras en tu entorno social. ¿De qué manera han influido?
—Evidentemente las personas evolucionan de una manera u otra. Lo que es bueno es canalizar esa evolución. Otros acontecimientos externos también te influyen en la manera que el entorno social te arrastra y te influye. Todo cambio socio-político repercute en tu forma de vivir.
—¿De qué forma ha influido en ti?
—No lo sé. Quizá más ayudándome a saber más que las cosas que son las que no son. Influye quizá la edad, la experiencia y sobre todo en saber el camino que no es, el que no se debe seguir.
POESÍA EN CÓRDOBA
—Falico, en Córdoba, ¿hay poesía ahora, pasó el boom?
—Sí, hace unos años había inquietud; lo malo de las cosas es que convertimos nuestras costumbres en rutina y eso es terrible porque produce apelmazamiento, el aburguesamiento. En la actualidad creo que no hay poesía en Córdoba, y hablar en estos términos lo considero absurdo. Cabría citar a Antorcha de Paja, que llevan Gàlvez y Amaro, y que es interesante.
—¿Y la Universidad?
—Ahí nada, la Universidad es el centro más alejado de la cultura que bay en la ciudad, entendiendo por cultura otra cosa, claro.
—¿Y hacia dónde va la poesía?
—Hacia la juventud siempre, porque no es cosa de escribir o no escribir, sino de vivir o de no vivir. La poesía es ser joven, y esto no es un estado temporal, sino un estado mental, El poeta, o el que siente la poesía, siempre es joven, o el que es joven siempre vivirá la poesía.
—¿Qué piensas hacer en el futuro?
—Tengo ganas de escribir, quiero acabar una cosa que voy a publicar ahora en Antorcha de Paja, también una antología. Pero seguiré haciendo cosas como ahora, cerca de la elegía, sin preocuparme mucho de conceptos estéticos. «Poemas corporales» que es un cántico al cuerpo humano. En prosa tengo unos apuntes para algo de narrativa cuyo título será «Los cuentos del chino (libertario».
E. O.
Publicado en la edición cordobesa de El Correo de Andalucía el 20 de octubre de 1977
«ELEGÍA CONTEMPORANEA», DE RAFAEL ALVÁREZ MERLO
*En la actualidad no hay poesía en Córdoba
*Alexaindre no es un poeta popular
*La Universidad cordobesa, sin «cultura»
Si cabe hablar de boom contemporáneo de la poesía cordobesa, hay que situarlo unos años atrás, en los inicios de la generación que hoy entra en la madurez. Ahora el boom está frito. Sólo quedan las individualidades de aquel resurgir. Rafael Alvárez Merlo es en la pequeña constelación de poetas nuestros de ahora una luz que mantiene su propia luz. Y su aire. En estos días sale su segunda publicación, «Elegía contemporánea», sobre
la que conversamos con la poesía actualizada por aquello del Nobel.
—Falico, ¿cuál ha sido la idea motriz? de esta «Elegía contemporánea»?
—Simplemente es el resultado de un estado anímico, en un otoño, o, si quieres, una impresión de un otoño.
--¿Y lo que no es?
--Bueno, nunca pretendí hacer literatura con este libro, lo que ocurre es que la pluma se te escapa. He intentado por todos los medios desliteraturizar, hacer una poesía desnuda, al natural.
—¿Para quién este libro?
--Creo para gente joven, para gente que no lee habitualmente poesía.
—En este libro se ven como dos partes.
--Sí, la primera es de Córdoba, una especie de apuntes urbanos, expresión de los estados anímicos experimentados al visitarlos.
—Pero, oye, ¿se parece esto a lo que hacen los poetas de siempre?
--No, creo que no. Es una geopoética de Córdoba, pero hecha con el corazón. No es un alarde descriptivo, sino que es como un intento de intimidad colectiva, de expresar unas cosas íntimas que en definitiva todo el mundo piensa.
—¿Y la segunda parte?
—El otoño.
—¿Pero qué es para el poeta el otoño?
—Yo no puedo hablar como poeta, porque niego la literatura como oficio.
--No es ése tu oficio, pero éste ya es tu segundo libro.
— Sí, y porque me lo han pedido. En realidad tengo tres libros entre el primero y éste. Pero están inéditos.
ALEXAINDRE Y EL ELITISMO
—Hablabas antes de un libro de poesía para la gente. ¿Es que la gente no lee poesía?
--Bueno, es que la gente no sabe lo que es poesía; cree que son unas palabras muy bien dichas que no se entienden. Poesía no es lo que nos enseñan en bachiller, en esas antologías de textos, al menos cuando yo estudiaba. Poesía es otra cosa diferente.
—¿Qué es poesía según tú?
—Es que yo no lo sé realmente. Yo creo que poeta es cualquiera, es una manera de vivir, una forma sana de vivir, de ser uno mismo.
—¿Que Aleixandre sea Nobel supondrá un relanzamiento de la poesía?
—No creo, porque Aleixandie no es un poeta popular, sino más bien difícil de leer, sobre todo cuando al pueblo no se le han dado los medios necesarios para entender ese tipo de poesía. Volvemos a aquello de la poesía de elitismo. Es como ocurre con el flamenco, que nace del pueblo y después te lo cogen, te lo «culturalizan», se queda para una élite y al pueblo le dan en lata los discos estos de flamenco bochornoso y denigrante.
—Dices «lo cogen». ¿Quiénes lo cogen?
—Los de siempre, hablo del sistema.
—Entre tus dos libros han pasado muchas cosas, unas dentro de ti y otras en tu entorno social. ¿De qué manera han influido?
—Evidentemente las personas evolucionan de una manera u otra. Lo que es bueno es canalizar esa evolución. Otros acontecimientos externos también te influyen en la manera que el entorno social te arrastra y te influye. Todo cambio socio-político repercute en tu forma de vivir.
—¿De qué forma ha influido en ti?
—No lo sé. Quizá más ayudándome a saber más que las cosas que son las que no son. Influye quizá la edad, la experiencia y sobre todo en saber el camino que no es, el que no se debe seguir.
POESÍA EN CÓRDOBA
—Falico, en Córdoba, ¿hay poesía ahora, pasó el boom?
—Sí, hace unos años había inquietud; lo malo de las cosas es que convertimos nuestras costumbres en rutina y eso es terrible porque produce apelmazamiento, el aburguesamiento. En la actualidad creo que no hay poesía en Córdoba, y hablar en estos términos lo considero absurdo. Cabría citar a Antorcha de Paja, que llevan Gàlvez y Amaro, y que es interesante.
—¿Y la Universidad?
—Ahí nada, la Universidad es el centro más alejado de la cultura que bay en la ciudad, entendiendo por cultura otra cosa, claro.
—¿Y hacia dónde va la poesía?
—Hacia la juventud siempre, porque no es cosa de escribir o no escribir, sino de vivir o de no vivir. La poesía es ser joven, y esto no es un estado temporal, sino un estado mental, El poeta, o el que siente la poesía, siempre es joven, o el que es joven siempre vivirá la poesía.
—¿Qué piensas hacer en el futuro?
—Tengo ganas de escribir, quiero acabar una cosa que voy a publicar ahora en Antorcha de Paja, también una antología. Pero seguiré haciendo cosas como ahora, cerca de la elegía, sin preocuparme mucho de conceptos estéticos. «Poemas corporales» que es un cántico al cuerpo humano. En prosa tengo unos apuntes para algo de narrativa cuyo título será «Los cuentos del chino (libertario».
E. O.
Publicado en la edición cordobesa de El Correo de Andalucía el 20 de octubre de 1977
martes, 25 de septiembre de 2012
Uno de los pocos cordobeses finalistas del Nadal
En Córdoba siempre ha habido muchos poetas, pero narradores, novelistas ya es harina de otro costal. Me satisfizo enormemente conectar con Ripoll y hablar de narrativa, incluso le dejé mi primera novela para que le echara un vistazo. Después de esta entrevista publicó en Destino su novela El Dandy del lunar que fue finalista del Nadal en 1981
Juan Luis González-Ripoll
DOS LIBROS Y UNA NARRATIVA PROPIA
A Juan Luis González-Ripoll hay que ir a buscarlo a aquella selva de muebles de oficina por vender, y subir a una especie de atalaya donde el arte borra todo vestigio de la frialdad del mueble metálico. Cuadros, madera, color y un puñado de folios escritos, quizá recortados y pegados, nos dan algunas de las claves de un hombre que ha publicado en muy poco tiempo dos libros y que además no se le ha subido a la cabeza. «Los Hornilleros» y «Narraciones de caza mayor en Cazorla». dos obras que podemos encontrar en estos días en las librerías cordobesas.
—Juan Luis: ¿Qué es «Los Hornilleros»?
—Es una novela en la que cuento la vida de una familia campesina en las primeras décadas del siglo. Está contado en primera persona y su trama es muy sencilla.
— ¿Autobiográfica?
—No, en absoluto. Es una obra de Acción, aunque me he servido de materiales que he encontrado en la vida real y también de testimonios de personas que vivieron por entonces.
— ¿Tiene algo de novela social?
—No lo creo, es más bien existencial, la vida de la gente de la sierra. Para escribir un libro necesito llevarlo primero en el corazón, después en la mente y por último en el papel. Eso me ha pasado con «Los Hornilleros».
ESCRIBIR ARTES ANA MENTE
— ¿Escribes con facilidad?
— ¡Qué va! «Los Hornilleros» ha sido escrito y vuelto a escribir por tres veces antes de pasarlo a máquina. Siempre podando y desmochando hasta darle la forma definitiva. Además, cuando empiezo un libro lo llevo cogido de los pelos, no sé a dónde va a
ir a parar; va madurando por sí mismo.
— ¿Con regularidad?
—No. Escribo cuando puedo, casi cuando no tengo más remedio, porque para mí es un trabajo muy ingrato y enojoso. Lo hago a mano y a lápiz, a veces, muy pocas, monto seis u ocho folios al galope, pero después corrijo a fondo. Cada palabra está revisada, pesada y pensada.
—Cabría preguntarte si te cuesta tanto, por qué lo haces.
—No sé, quizá para librar del olvido cosas que aprecio mucho, o para prolongar la vida de lo efímero. Quizá por gratitud y cariño hacia personas sencillas que son mis amigos de la sierra. Quizá también por nostalgia, por vanidad, por sentirme útil. O a lo mejor por todo eso junto.
—Tus dos obras de sierra, ¿por qué?
—La ambientación de mis libros incide sobre algo que conozco bien: la vida de la gente campesina. Creo que si me pusieran a escribir un libro de ambiente urbano no acertaría. Me parece que no sabría mover unos personajes por una ciudad.
NI NARRATIVA ANDALUZA NI CORDOBESA
—¿Crees en la narrativa andaluza?
—Quizá sería más exacto hablar de narrativa sevillana. Creo que los escritores sevillanos Barrios, Grosso, Requena y alguno más son muy buenos, pero encuentro su narrativa demasiado desgarrada, un poco convencional, como si tuviese las raíces un poco fuera de la tierra. Con todo, es lo más serio que se ha hecho en Andalucía en estos años.
— ¿Hay narrativa en Córdoba?
—En Córdoba hay muy buenos poetas y excelentes pintores. Pero creo que en narrativa andamos algo flojos. Algunos como Cuevas o Jiménez Martos han hecho algo muy estimable, pero en realidad lo suyo es la poesía.
—¿Quizás dificultades de publicación?
—Creo que aquí se publica mucho sobre Córdoba: todos los años salen varios libros y se reeditan otros antiguos. Pero nada tienen que ver con la narrativa. Son libros caros, bien encuadernados e ilustrados, y la gente los compra para regalarlos. La maldición de los libros caros es que no se leen. Se compran y se hojean simplemente.
-¿Has concursado alguna vez?
-No, nunca. No veo la menor posibilidad de sacar nada en limpio
LA EPOPEYA DE ESCRIBIR HOY LITERATURA
-A propósito ¿es rentable escribir hoy, ahora?
-Hombre, por Dios, no. Hay que procurar tener un medio de vida independiente de la literatura. Figúrate que mis derechos de autor por mis "Narraciones de Cazorla", con una tirada de ocho mil ejemplares anduvo rondando las 30.000 pesetas, y eso que la editorial se portó muy bien. «Los Hornilleros» se están vendiendo con mucha dificultad y encima la gente te pide alegremente que le regales los libros. A algunos no hay forma de hacerlos pasar por ventanilla.
—¿Qué escribes en la actualidad?
—Llevo algo entre manos, pero no acaba de gustarme. No doy con el tono de la narración y el relato se tambalea y no se tiene en pie. Lo cual quiere decir más o menos que no tengo y que tendré que empezar de nuevo.
— ¿Tan exigente eres?
—Los escritores, como los cantantes, tenemos un tono de voz y sólo nos expresamos bien en él. A veces uno parece un abejorro dando trompazos contra un cristal.
— ¿Tienes otros escritos sin publicar?
—Sí, tengo dos inéditos, y, por supuesto, malos e impublicables. Hace años que los escribí y amarillea su papel.
— ¿Tanto tiempo?
—Sí, cuando tenía 20 años rematé mi primera novela, una especie de Arcadia exótica para la que afortunada mente no encontré editor. Cuando se tienen 20 años, la primavera dura doce meses y uno se lanza a hacer cosas alegremente, convencido de que lo que se hace es bueno. Pero sólo aciertan los tipos verdaderamente geniales; los demás nos quedamos en la cuneta.
Sorprende en este maremágnum de geniecillos que la sociedad actual nos aporta en el campo de las artes encontrar un autor que hace continuos llamamientos a su mediocridad cuando lo cierto es que la narrativa de Ripoll es una delicia de leer. Su sencillez, coherencia, profundidad; su vocabulario reducido y estilo nada farragoso ni rebuscado nos habla de una actitud ante la vida alejada de la pose que en esta entrevista pudiera adivinarse. Juan Luis González Ripoll le da vueltas y revueltas a una frase —ahí está el testimonio de sus originales mil veces remendados— hasta escribirlas de la forma mássencilla eliminando adjetivos y procurando decir con las menos palabras posibles. El resultado es ese, sobre todo en esos «Hornilleros» que no pueden leerse de un tirón porque a uno le gusta recrearse en la sencillez, paladear una narrativa suave y fluida, relajante y sobre todo muy sugestiva. Como la literatura misma
E
Publicado en la edición cordobesa de El Correo de Andalucía el 7 de abril de 1977
Juan Luis González-Ripoll
DOS LIBROS Y UNA NARRATIVA PROPIA
A Juan Luis González-Ripoll hay que ir a buscarlo a aquella selva de muebles de oficina por vender, y subir a una especie de atalaya donde el arte borra todo vestigio de la frialdad del mueble metálico. Cuadros, madera, color y un puñado de folios escritos, quizá recortados y pegados, nos dan algunas de las claves de un hombre que ha publicado en muy poco tiempo dos libros y que además no se le ha subido a la cabeza. «Los Hornilleros» y «Narraciones de caza mayor en Cazorla». dos obras que podemos encontrar en estos días en las librerías cordobesas.
—Juan Luis: ¿Qué es «Los Hornilleros»?
—Es una novela en la que cuento la vida de una familia campesina en las primeras décadas del siglo. Está contado en primera persona y su trama es muy sencilla.
— ¿Autobiográfica?
—No, en absoluto. Es una obra de Acción, aunque me he servido de materiales que he encontrado en la vida real y también de testimonios de personas que vivieron por entonces.
— ¿Tiene algo de novela social?
—No lo creo, es más bien existencial, la vida de la gente de la sierra. Para escribir un libro necesito llevarlo primero en el corazón, después en la mente y por último en el papel. Eso me ha pasado con «Los Hornilleros».
ESCRIBIR ARTES ANA MENTE
— ¿Escribes con facilidad?
— ¡Qué va! «Los Hornilleros» ha sido escrito y vuelto a escribir por tres veces antes de pasarlo a máquina. Siempre podando y desmochando hasta darle la forma definitiva. Además, cuando empiezo un libro lo llevo cogido de los pelos, no sé a dónde va a
ir a parar; va madurando por sí mismo.
— ¿Con regularidad?
—No. Escribo cuando puedo, casi cuando no tengo más remedio, porque para mí es un trabajo muy ingrato y enojoso. Lo hago a mano y a lápiz, a veces, muy pocas, monto seis u ocho folios al galope, pero después corrijo a fondo. Cada palabra está revisada, pesada y pensada.
—Cabría preguntarte si te cuesta tanto, por qué lo haces.
—No sé, quizá para librar del olvido cosas que aprecio mucho, o para prolongar la vida de lo efímero. Quizá por gratitud y cariño hacia personas sencillas que son mis amigos de la sierra. Quizá también por nostalgia, por vanidad, por sentirme útil. O a lo mejor por todo eso junto.
—Tus dos obras de sierra, ¿por qué?
—La ambientación de mis libros incide sobre algo que conozco bien: la vida de la gente campesina. Creo que si me pusieran a escribir un libro de ambiente urbano no acertaría. Me parece que no sabría mover unos personajes por una ciudad.
NI NARRATIVA ANDALUZA NI CORDOBESA
—¿Crees en la narrativa andaluza?
—Quizá sería más exacto hablar de narrativa sevillana. Creo que los escritores sevillanos Barrios, Grosso, Requena y alguno más son muy buenos, pero encuentro su narrativa demasiado desgarrada, un poco convencional, como si tuviese las raíces un poco fuera de la tierra. Con todo, es lo más serio que se ha hecho en Andalucía en estos años.
— ¿Hay narrativa en Córdoba?
—En Córdoba hay muy buenos poetas y excelentes pintores. Pero creo que en narrativa andamos algo flojos. Algunos como Cuevas o Jiménez Martos han hecho algo muy estimable, pero en realidad lo suyo es la poesía.
—¿Quizás dificultades de publicación?
—Creo que aquí se publica mucho sobre Córdoba: todos los años salen varios libros y se reeditan otros antiguos. Pero nada tienen que ver con la narrativa. Son libros caros, bien encuadernados e ilustrados, y la gente los compra para regalarlos. La maldición de los libros caros es que no se leen. Se compran y se hojean simplemente.
-¿Has concursado alguna vez?
-No, nunca. No veo la menor posibilidad de sacar nada en limpio
LA EPOPEYA DE ESCRIBIR HOY LITERATURA
-A propósito ¿es rentable escribir hoy, ahora?
-Hombre, por Dios, no. Hay que procurar tener un medio de vida independiente de la literatura. Figúrate que mis derechos de autor por mis "Narraciones de Cazorla", con una tirada de ocho mil ejemplares anduvo rondando las 30.000 pesetas, y eso que la editorial se portó muy bien. «Los Hornilleros» se están vendiendo con mucha dificultad y encima la gente te pide alegremente que le regales los libros. A algunos no hay forma de hacerlos pasar por ventanilla.
—¿Qué escribes en la actualidad?
—Llevo algo entre manos, pero no acaba de gustarme. No doy con el tono de la narración y el relato se tambalea y no se tiene en pie. Lo cual quiere decir más o menos que no tengo y que tendré que empezar de nuevo.
— ¿Tan exigente eres?
—Los escritores, como los cantantes, tenemos un tono de voz y sólo nos expresamos bien en él. A veces uno parece un abejorro dando trompazos contra un cristal.
— ¿Tienes otros escritos sin publicar?
—Sí, tengo dos inéditos, y, por supuesto, malos e impublicables. Hace años que los escribí y amarillea su papel.
— ¿Tanto tiempo?
—Sí, cuando tenía 20 años rematé mi primera novela, una especie de Arcadia exótica para la que afortunada mente no encontré editor. Cuando se tienen 20 años, la primavera dura doce meses y uno se lanza a hacer cosas alegremente, convencido de que lo que se hace es bueno. Pero sólo aciertan los tipos verdaderamente geniales; los demás nos quedamos en la cuneta.
Sorprende en este maremágnum de geniecillos que la sociedad actual nos aporta en el campo de las artes encontrar un autor que hace continuos llamamientos a su mediocridad cuando lo cierto es que la narrativa de Ripoll es una delicia de leer. Su sencillez, coherencia, profundidad; su vocabulario reducido y estilo nada farragoso ni rebuscado nos habla de una actitud ante la vida alejada de la pose que en esta entrevista pudiera adivinarse. Juan Luis González Ripoll le da vueltas y revueltas a una frase —ahí está el testimonio de sus originales mil veces remendados— hasta escribirlas de la forma mássencilla eliminando adjetivos y procurando decir con las menos palabras posibles. El resultado es ese, sobre todo en esos «Hornilleros» que no pueden leerse de un tirón porque a uno le gusta recrearse en la sencillez, paladear una narrativa suave y fluida, relajante y sobre todo muy sugestiva. Como la literatura misma
E
Publicado en la edición cordobesa de El Correo de Andalucía el 7 de abril de 1977
martes, 18 de septiembre de 2012
La Raulito
Siguiendo con la Semana de cine, encuentro esta entrevista con el mito de la época, La Raulito, con extrañas resonancias entre censuras, miedos y medias palabras
LA RAULITO ESTUVO EN CORDOBA

«En cuanto me dejen volveré a la Argentina»
«Esta segunda Raulito cuenta cosas que no nos permitieron en la primera»
«Canto y compongo canciones porque eso es lo que realmente me gusta»
Marilina Ross, la actriz argentina que se ha popularizado por su interpretación de «La Raulito», ha estado en Córdoba realizando diversas actividades cinéfilas, entre ellas la asistencia al estreno de su película «la Raulito, en libertad». También a recoger su premio en la final de la semana de cine.
Para EL CORREO Marilina Ross hizo estas declaraciones a pesar de su brevedad por ser el único testimonio que, por diversos motivos, hemos podido conseguir.
--Pregunta inicial obligada, ¿viene esta segunda parte de «La Raulito» a aprovecharse del éxito comercial de la primera?
--Es difícil contestar a esta pregunta. Corríamos todos los riesgos de esa idea, y de la buena acogida que tuvo «La Raulito». Creímos que le debíamos ese tributo, en primer lugar a la Raulito y en segundo lugar: a todo el público que se conmovió con ella, Otro motivo por el que se ha hecho es porque quedaron muchas cosas en el tintero, cosas que no se podían decir desde allí, desde la Argentina, y que en esta segunda están expresadas como complemento de la primera.
—¿Cuál es la situación de Marilina Ross respecto a su país?
—No creo en las cosas definitivas. De momento estoy aquí, muy bien; me siento muy bien tratada y muy bien recibida. Estoy sumamente agradecida por esto. Pero también estoy por mi país y, en cuanto me dejen, volveré.
—¿Qué trabajo estás haciendo ahora?
--Estoy rodando una película con Alfonso Hungría de director, que se llama «Soldados».
—Creo que también has tocado el mundo de la canción
-Sí, así es.
-¿Cómo es Marilina en esta faceta de cantante?
-Bueno, hay un disco que está a la venta editado por RCA desde hace más de un año. Es el único disco que tengo hecho y estoy componiendo para hacer uno nuevo cuando tenga toda la producción lista.
-¿Te encuentras a gusto en esta faceta o aprovechas el éxito de La Raulito?
-Creo que es al revés, que aprovecho mi situación de actriz para hacer lo que realmente quiero que es componer y cantar.
E.
Publicado en la edición cordobesa de El Correo de Andalucía el 3 de noviembre de 1977
LA RAULITO ESTUVO EN CORDOBA

«En cuanto me dejen volveré a la Argentina»
«Esta segunda Raulito cuenta cosas que no nos permitieron en la primera»
«Canto y compongo canciones porque eso es lo que realmente me gusta»
Marilina Ross, la actriz argentina que se ha popularizado por su interpretación de «La Raulito», ha estado en Córdoba realizando diversas actividades cinéfilas, entre ellas la asistencia al estreno de su película «la Raulito, en libertad». También a recoger su premio en la final de la semana de cine.
Para EL CORREO Marilina Ross hizo estas declaraciones a pesar de su brevedad por ser el único testimonio que, por diversos motivos, hemos podido conseguir.
--Pregunta inicial obligada, ¿viene esta segunda parte de «La Raulito» a aprovecharse del éxito comercial de la primera?
--Es difícil contestar a esta pregunta. Corríamos todos los riesgos de esa idea, y de la buena acogida que tuvo «La Raulito». Creímos que le debíamos ese tributo, en primer lugar a la Raulito y en segundo lugar: a todo el público que se conmovió con ella, Otro motivo por el que se ha hecho es porque quedaron muchas cosas en el tintero, cosas que no se podían decir desde allí, desde la Argentina, y que en esta segunda están expresadas como complemento de la primera.
—¿Cuál es la situación de Marilina Ross respecto a su país?
—No creo en las cosas definitivas. De momento estoy aquí, muy bien; me siento muy bien tratada y muy bien recibida. Estoy sumamente agradecida por esto. Pero también estoy por mi país y, en cuanto me dejen, volveré.
—¿Qué trabajo estás haciendo ahora?
--Estoy rodando una película con Alfonso Hungría de director, que se llama «Soldados».
—Creo que también has tocado el mundo de la canción
-Sí, así es.
-¿Cómo es Marilina en esta faceta de cantante?
-Bueno, hay un disco que está a la venta editado por RCA desde hace más de un año. Es el único disco que tengo hecho y estoy componiendo para hacer uno nuevo cuando tenga toda la producción lista.
-¿Te encuentras a gusto en esta faceta o aprovechas el éxito de La Raulito?
-Creo que es al revés, que aprovecho mi situación de actriz para hacer lo que realmente quiero que es componer y cantar.
E.
Publicado en la edición cordobesa de El Correo de Andalucía el 3 de noviembre de 1977
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