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domingo, 9 de mayo de 2010

Ha muerto Antonio Uceda


Ha muerto Antonio Uceda

Justamente cuando estaba a punto de publicar el último trabajo de este blog de prensa histórica, me llega la tristísima noticia de la muerte de Antonio Uceda en Sevilla, y de su entierro el domingo, 9 de mayo.
Hace menos de unas semanas que fui a pasar el día con él, en un viaje prometido desde hace unos meses. Como dos jubilatas recorrimos el centro de Sevilla y acabamos almorzando, a la orilla del Guadalquivir en un restaurante de la calle Betis, en un caluroso día preludio de la próximo Samana Santa.
Allí recordamos docenas de anécdotas y vivencias de los tiempos pasados en Córdoba en las fechas que dan origen a esta hemeroteca, y en los que se publicaron la mayoría de estos trabajos. Años difíciles, en el tardofranquismo, donde tan duro era ser progre, y ofrecer un mínimo de información de la que la prensa oficial obviaba, y de la que era aventurado simplemente informar de cosas que pasaban en aquella incipiente sociedad que se asomaba a tiempos de cambio.
Antonio Uceda supo abrir un pequeño hueco y dar cabida a muchas personas, firmas, noticias, comentarios y colaboradores entre los que me encuentro.
Todo lo que sé de periodismo se lo debo a él, que me dio la primera oportunidad de publicar y desarrollar un trabajo que duró muchos años y en el que aprendí no solo la base de la profesión sino el conocimiento real de lo que era aquella sociedad a la que yo empezaba a asomarme.
Como yo hubo otros muchos, pero creo que Córdoba también recibió mucho de Antonio Uceda, y esta ciudad, tan reacia a reconocer los méritos y los servicios de una parte de sus miembros, tiene una deuda de reconocimiento al trabajo desarrollado en La Voz de Andalucía, en Radio Popular, en El Sol de España -edición Córdoba- y en El Correo de Andalucía -edición de Córdoba. También en la fundación de Nuevo Diario, periódico que no pudo dirigir tras su primera salida en falso a pesar de tanto esfuerzo como realizó para que cuajara-, pero esa es otra historia que algún día explicaré desde una perspectiva siempre negada-.
Ahora, mientras preparo el viaje para asistir a su entierro, me pide el alma dejar en este blog este testimonio de cariño, amistad y de orfandad, pues como un segundo padre lo he tenido estos años.
Descanse en paz