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jueves, 17 de noviembre de 2011

Jose Aumente crtitica la obra de Aguilera Amate

José Aumente también empezó a publicar en El Correo, por lo menos hasta tiempos de Cirarda. En este trabajo puede apreciarse cómo el mundo de la pintura, era uno de los coladeros en la férrea censura y cómo la imaginación y la inventiva lograba pasar veladas pero profundas críticas al sistema

Aguilera Amate: Cuando la pintura tiene dimensión testimonial

Si acepto presentar bajo el ropaje  de  estas reflexiones  la  obra  de Aguilera   Amate,  es  porque,   independientemente de sus valores formales de carácter pictórico, considero que su pintura tiene un significado profundamente sociológico. Lo cual, por otra parte, no tiene nada de extraño, ya que, como es sabido, Matisse había afirmado nada menos que a la altura de 1908, que "todos los artistas llevan la impronta de su ópoca"; o, como también se ha dicho ahora —Moreno Galván—, todo artista "es testigo de su tiempo*' y basta que cumpla esta condición fundamental para que todos los demás valores les sean dados por añadidura.
Y en este sentido, la "calidad formal" de la pintura de Aguilera, es inseparable del hecho de ser testigo de unas situaciones humanas muy concretas; como también del hecho de que adopte ante las mismas una abierta postura de "denuncia". Incluso yo diría, si se me apura un poco -aunque bien es verdad que forzando un poco la terminología- que sus cuadros son, ante todo y sobre todo, "denuncia profética". A mi modo de ver, hay a este respecto una constante común en toda esta pintura de Aguilera. Y es la descripción de unas situaciones en que el hombre de hoy y de nuestra sociedad se ve sometido, sojuzgado, infravalorado, manipulado en su dignidad de persona humana. Bien sea por condicionamientos materiales, incluso mecánicos, bien sea por la presión de unos contextos estructurales de tipo socio-político o económicos. Hay en sus cuadros, por lo tanto, denuncia de unas situaciones sociales de injusticia, por no decir de pecado.
De aquí el valor testimonial de su pintura. Ya que ofrece situaciones evidentes, manifiestas, en que el hombre es constreñido, violentado, limitado, reprimido o explotado. Y junto a esto apenas nos permite el lujo de ser espectadores neutrales, sino que nos obliga a una participación; nos estimula solidarizarnos con las víctimas de esas situaciones, poro también a sentirnos simultáneamente a nosotros mismos un poco culpables. Así pues, los débiles, los crucificados, los perseguidos, están aquí presentes en la pintura de Aguilera, pero no para suscitar piedad o baratos sentimentalismos, sino para proponernos que nos sintamos solidarios suyos, para llamarnos a que participemos activamente en la esperanza de su liberación. Son situaciones coercitivas —de coerción moral o física— , ante cuya perentoriedad o gravedad la indiferencia es imposible y la evasión no puede darse.
La consecuencia de todo esto es que coerción y libertad, pecado y redención están unidos dialécticamente en la obra de Aguilera Amate, en forma de una interacción mutua. No como oposiciones - rígidas y contradictorias, excluyentes entre sí, sino como un conflicto real y concreto, que hace sufrir a los hombres, y que impulsa a encontrar nuevas formas en común de resolverlo.
En definitiva, después de detenernos uno a uno en los cuadros de Aguilera, no es posible identificarse en absuluto con los "triunfadores de este mundo, sitio a la inversa, aceptamos como en cierto modo culpables de su dominio. Porque son les pecados de nuestra. sociedad los que se nos van descubriendo —y más concretamente los de nuestra clase Burguesa— y -en ellos y por ellos a sentirnos como acusados. Porque en última instancia  también se nos interroga sobre lo que, a la altura del tiempo en que vivimos, hemos hecho o dejado de hacer "al menos de nuestros hermanos". Lo cual no deja de desazonarnos. Ya que hay un pecado político-social, como hay un perdón que sólo puede conseguirse con actos de igual naturaleza.
Y para terminar permitidme que, al menos para mí, las pinturas de Aguilera susciten unas cuantas interrogantes ¿Acaso estamos vendidos a las circunstancias y no hay salidas? ¿Se prefiere la ascesis evasiva al compromiso activo? ¿Acaso debemos sentirnos impotentes, atrapados, sin salida posible? Pienso que, por el contrario, estos cuadros oponen un no rotundo a la desesperación de la impotencia, y ofrece un sí ilusionado a la esperanza de la liberación.

   José AUMENTE BAENA, Abril,  1973,

Publicado en la edición cordobesa de El Correo de Andalucía el 27 de abril de 1973
Foto tomada del artículo

sábado, 20 de marzo de 2010

Aguilera Amate en la Studio 52

Cuando Aguilera Amate me enseñó su obra en un estudio que tenía en el Sector Sur, me sorprendió la abundancia de cuadros, la mayoría de denuncia de la opresión de la Dictadura, que esperaban su luz. Llegó la democracia... y la obra misteriosamente no encontró la salida que esperaba. Me gusta dejar constancia de este esfuerzo tan descomunal como olvidado


ABRIÓ AGUILERA AMATE EN GALERÍA STUDIO 52

En la Galería Studio 52, de Córdoba, se celebró el acto de inauguración de la exposición de
once óleos dé Aguilera Amate. A dicho, acto asistieron diversas personalidades del ambiente artístico y cultural cordobés, así como el grupo de intelectuales y artistas vinculados con dicha galería.

EL ARTISTA
Francisco Aguilera Amate nació en 1926, en el Teatro Principal de Lucena (Córdoba), comenzando en 1963 estudios libres en el Circulo de Bellas Artes de Madrid y en los
estudios del escultor Jorge Oteyza y el pintor Carlos P. de Lara. Por estas fechas expone motivos de Navidad en la Sala Bucholz, dé Madrid, y colabora con ilustraciones en las revistas "Ateneo", "Alcalá" y "Cuadernos Hispanoamericanos".
En 1964 interviene en la exposición Salón Córdoba y en la exposición patrocinada por la Caja dé Ahorros de Málaga, y de pintores y escultores cordobeses. Realiza murales cerámicos en la fábrica Mac-Crohon, de Jaén. Ingresa en el Grupo de Grabadores de Estampa Popular. En 1965, miembro cofundador del Centro de Estudios de Artes Plásticas, exposición organizada por dicho centro en el Círculo de la Amistad, de Córdoba. Realiza murales cerámicos en las Escuelas del Polígono Sur de Sevilla, también mural cerámico para la fábrica V. Villar, en Jaén, y módulos decorativos en los Polígonos de San Pablo, de Sevilla, y el de Los Corrales, Cádiz. En 1966 participa en la exposición Pintores Actuales de Córdoba, con motivo del ciclo "La información ante la sociedad actual", celebrada en el Círculo de la Amistad, Liceo Artístico y Literario de Córdoba.
Posee obras en colecciones particulares de París, Venezuela, Panamá, Madrid, Barcelona, Jaén y Córdoba. Exposición de diez pintores cordobeses en la Galería Ripoll, de Jaén; Sala Florencia, de Sevilla, y primer premio de pintura del Certamen Provincial de Pintura y Escultura, organizado por la Diputación cordobesa. I Feria del Dibujo y del Grabado, organizada por ANSIBA.
En 1957 obtiene un accésit en el II- Gran Certamen de Pintura de la Diputación de Córdoba, y pasa a ser miembro cofundador del Equipo-57. Participa también en la "exposición homenaje al pintor danés Richard Mortensen, en la Sala Negra, de Madrid. También con el Equipo-57, en Thorvaldesens Museum, de Copenhague, y en la exposición de Pintura Nacional Contemporánea promovida por el Ayuntamiento de Córdoba. En 1960 participa en la Exposición Premio Neblí, de pintura, en Madrid. En 1963, I Exposición de Pintura, y Escultura al Aire Libre, en Córdoba, y miembro cofundador del Salón Córdoba.

UNA MUESTRA DEL ARTISTA
En 1967, exposición Corrientes. Pictóricas Actuales, en la Universidad Laboral de Córdoba. Exposición colectiva en la Sala Altamira y Exposición homenaje a Córdoba, organizada por el Monte de Piedad y Caja de Ahorros. En 1968, II Feria de Dibujos, organizada por ANSIBA. Exposición itinerante por la provincia, y exposición* de Corrientes Pictóricas Actúales, en la Casa de la Cultura de Barbastro.

LA OBRA
En estas mismas páginas ha sido publicado un trabajo de José Au¬mente, en que se glosa la
especial característica de la obra de Aguilera Amate. A dicho trabajo remitimos al lector interesado. Por otra parte, la visita a la actual exposición supone un contraste con la anterior, celebrada en la misma sala. Aguilera Amate decía hace poco a un periodista que respetaba la pintura "bonita", pero *la suya reflejaba el lado negro de la vida: la cárcel, la guerra, el hambre, la opresión, la agricultura antisocial... Por eso, su pintura la califican de testimonial, y, por, eso, es fre1-cuente en los títulos de prensa que reflejan su actividad la muletilla "pintor político-social". Por otra parte, los once óleos que expone en Galería Studio 52 no dejan de ser tema fuerte.


Publicado en la edición cordobesa de El Correo de Andalucía el 3 de mayo de 1973