viernes, 25 de diciembre de 2009

Ruiz-Giménez en el Juan XXIII

A pesar de sus defectos
nada como la democracia y sus instituciones

LA DEMOCRACIA, INÚTIL SIN REFORMA CULTURAL Y SOCIO-ECONOMICA

Con ambiente de expectación y lleno total, se celebró en el salón de actos de la Obra Cultural del Monte de Piedad y Caja de Ahorros la anunciada, conferencia que, organizada por el Círculo Cultural Juan XXIII, estuvo a cargo de don Joaquín Ruiz-Giménez.

Tras la presentación del conferenciante por don Juan Luna, Vicepresidente del Círculo, el señor Ruiz-Giménez comenzó su disertación lamentando que se tuviera que celebrar a «puertas semiabiertas», lo que establecía cierta relación, siguió diciendo, con el tema de la conferencia, que era algo así como crisis y esperanza en la aplicación de los derechos humanos.
Los comienzos fueron-muy de la tierra al citar a Séneca en «el hombre, sagrada cosa para el hombre», precisando el debido respeto que se debe tener, tanto desde esferas de fe cristiana como de ideologías agnósticas, siendo el objetivo de su intervención un intento de hacer tomar conciencia a los asistentes sobre la lucha a plantear en pos de los derechos humanos y la democracia.

PRENSA DE MADRID
La segunda cita de la noche fue de un diario madrileño del día que había afirmado que «la democracia es el caballo de batalla del terrorismo». Después de preguntar si esto era verdad, pasó a hacer un análisis de la crisis de la democracia, tanto en lo relativo a los derechos humanos como a las libertades personales.
Para afrontar este panorama de crisis indicó que era preciso abandonar la vieja división este-oeste y hablar de hemisferio norte y sur, cuyo choque hemos presenciado estos últimos meses con las crisis energéticas y de materias primas.
Crítica de la democracia liberal, nacida ya en el siglo XVIII, y que llega hasta nuestros días en las propias declaraciones de los candidatos presidenciales franceses.
También analizó, la crisis de las instituciones políticas democráticas. Tras ambos análisis manifestó que con defectos o no, mejor eran la democracia y las instituciones parlamentarías que su ausencia.
El análisis abarcó igualmente a Portugal y sus últimos acontecimientos, así como o los países orientales, especialmente a Rumania y Polonia.

SOLUCIONES Y ESPERANZAS
Las soluciones a estas crisis las resumió en un crear instituciones democráticas donde no existan, y de perfeccionarlas donde las haya. La no vinculación de la Declaración Universal de los Derechos Humanos con los países que la aprobaron, encuentra ahora cierta esperanzadora posibilidad con la creación de un comité dónde denunciar las violaciones de tales derechos, comité que lleva recibidas ya varios miles de denuncias.
El pacto europeo del 68 también presenta una esperanzadora realidad con el creciente acopio de ratificaciones que está recibiendo en los últimos años, lo que hace suponer épocas mejores para la existencia de derechos y libertades; humanas.
Pero el señor Ruiz-Giménez afirmó que esto produce esperanza, pero no debe bastar. Señaló corno libertades claves que justificaban la lucha por la libertad, la libertad de conciencia, la libertad de expresión, la de reunión y asociación -con nueva referencia directa- y el derecho a la participación política.
Pero de nada valdría sostener democracias liberales -siguió diciendo— si no se producen auténticas reformas de las estructuras socio-económicas y culturales.
En Europa –señaló- se camina hacia una ineludible reforma estructural que conlleva a socializar determinados medios de producción, que si bien al principio deberán contar con un mínimo de cooordinación estatal, llevará a una plena autogestión.

FINAL
Al final de la aplaudidísima intervención Ruiz-Giménez volvió a señalar la necesidad de trabajar unidos en lo convergente, caminando juntos hacia una reforma evolutiva, aunque siempre con un exquisito respeto a creencias e ideologías personales y rechazando de plano la violencia. E.

Publicado en la edición cordobesa de El Correo de Andalucía el 12 de mayo de 1974

1 comentario:

Lisístrata dijo...

Hola Eladio, ahora q todo el mundo ha cruzado ya las palabras de rigor y conencionales para estos tiempos, aprovecho para decirte q leo cuanto dejas con sumo placer aunq no escriba comentario alguno, pues mi corto equipaje de lecturas posiblemente no me den maniobra suficiente para aportar nada nuevo a lo q expones.

De paso saludarte cordialmente en estas fiestas de solsticio y postsolticio, deseando q la suerte y el descanso, así como la normalidad sin sobresaltos (que ya es) con sus a veces cenit de bienestar (si sucediera siempre tendríamos caras de bobos de tanto sonreír) te sean favorables.

un abrazo, lisistrata