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sábado, 27 de junio de 2015

Encuesta incendio de la Merced (y IV)

 Final de la encuesta. Ahora toca valorar las respuestas y ver como siempre el valor de las hemerotecas.

Últimas opiniones sobre la reconstrucción de la iglesia de la Merced
 Cerramos hoy la encuesta realizada entre los artistas cordobeses bajo la pregunta ¿qué habría que hacer ahora con la iglesia de la Merced? A lo largo de esta encuestan en la que faltan algunos artistas que no ha habido forma de localizar, se han asomado quince opiniones de otros tantos artistas. Opiniones que creemos son de calidad dado el origen profesional de los encuestados y que no dudamos servirán a la hora de que, quien corresponda, tome una decisión.


JUAN BERNIER Poeta y coautor del catálogo histórico-artístico provincial
Creo que se debe restaurar lo restaurable, pero no hacer pastiches ni inventar nada nuevo; es decir, no querer convertir el arte destruido en un arte completamente artificial. Creo que elementos de la misma época de otras iglesias, y que el obispado podría muy bien reunir, se pueden traer a esta iglesia ahora destruida. Querer hacer una réplica de lo quemado es casi imposible y además será siempre una pastiche.




JOSE JIMENEZ POYATO Director Galería Studio
Considero que muy pocas veces se dará en Córdoba un conjunto tan valioso como el conseguido en la iglesia de la Merced, por lo tanto la restauración la considero muy costosa y además que siempre daría una imagen falsa de lo que fue la anterior. Por mi relación con el Catálogo Monumental de la provincia conozco su contenido y creo que se deberían reunir muchas obras que quedan ocultas en la provincia y de una categoría igual a la perdida aquí, y hacer un conjunto que aunque no tenga relación con el anterior, si la misma categoría. Respecto al retablo, considero que sería prácticamente imposible de reconstruir.

 

FRANCISCO AGUILERA AMATE Pintor
Dejando atrás las emociones vertidas sobre tan lamentable suceso, si me sumo a aportar algunos detalles que en estos momentos creo que todas las opiniones hay que considerarlas y ser tenidas en cuenta
Como primer paso, estrictamente me limitaría al saneamiento del conjunto y fortalecer lo dañado en cuanto a estructura arquitectónica se refiere.
Yo pienso que en los momentos de crisis por los que atraviesa Córdoba y su provincia es quimérico pensar en detalles de ornamentaciones costosas. Es de realismo pensar, como arriba digo cuando me refiero a Córdoba y su provincia, las múltiples necesidades y se anteponen como bien la historia ha demostrado en múltiples ocasiones, y el arte ha de pasar a plano secundario.
Por otra parte creo que la Di
putación está obligada a contar con la opinión pública sin menospreciar ni poner en duda la eficiencia del cuadro técnico de la Diputación, lo democrático sería que todo proyecto o medidas contasen con las entidades culturales y centros técnicos de la ciudad a través de debates, coloquios, mesas redondas, etc.
Además, yo no limitarla esta rueda de opiniones que está llevando a cabo el periódico, sólo a los artistas, ya que pienso hay otras opiniones valiosas y de consideración fuera del arte.




JOSE LEÓN DIRECTOR DE LA Galería NUM
Mi opinión quizás sea un poco contraria, porque yo no soy partidario de una restauración porque no sería tal, ya que la destrucción es total y entonces sería una construcción nueva. De esta forma perdería para mi todo su valor tanto el histórico como el artístico. Pienso que lo que hay que hacer restaurar la iglesia pero no como estaba primitivamente, sino sólo la parte arquitectónica. Es una pérdida enorme lo que ha ocurrido, pero hacer algo que ya no tiene el valor histórico y artístico de lo perdido para mí no tiene fundamento. El retablo hay que darlo por perdido porque ya lo está, y no se va a recuperar por diez mil copias que se hagan, aunque sean absolutamente iguales, pues le faltarla siempre el valor del artista. E.

Publicado en la edición cordobesa de El Correo de Andalucía el 5 de febrero de 1978

lunes, 6 de abril de 2015

Degeneración del 70

Las presentaciones de libros, las conferencias y la exposiciones de pintura, marcaban un ritmo cultural lindante con la apertura política. Muchas veces abriendo camino hacia la incipiente libertad que trajo la Transición.

EN LA UNIVERSIDAD
Presentación de «Degeneración del 70»
• Antología de poetas heterodoxos andaluces


En la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Córdoba tuvo lugar la presentación de la obra «Degeneración del 70, Antología de poetas heterodoxos andaluces», número uno de la colección Antorcha de Paja. En dicho acto intervinieron junto con Álvarez Merlo como portavoz del grupo, Manuel Abad, profesor de Literatura de la Facultad y Juan Bernier, poeta del grupo «Cántico».

MANUEL ABAD


—Lo que he dicho es que esta antología, como todas las antologías tiene un ataque, por tanto hay que defenderla. Cuando se hace una antología de este tipo se está intentando sistematizar el hecho poético y esto es válido porque la literatura necesita de esta sistematización para poder ser abordada desde el punto de vista científico.


— ¿Qué valor le das a esta antología?
—A mí me parece que es dentro de este contexto cordobés, realmente interesante. Pienso que es una antología en la que coincide tiempo histórico y tiempo poético, está acorde con el tiempo actual. Como ha dicho muy bien Bernier es una antología que tiene presente la revolución del 68.


— ¿A quién le interesa hoy la poesía?
—A un número muy reducido de personas evidentemente.


—Evidentemente, también le interesa poco a la Universidad.
—La Universidad de Córdoba está en un período de tanteo, de ver qué es lo que verdaderamente le interesa a la gente. Hay una especie de antagonismo porque lo que le interesa a la gente no le interesa al que está dentro de la Universidad y vice¬versa. En estos momentos como profesor de literatura pienso que mi misión es una misión conciliadora entre antología y público.


JUAN BERNIER


—He dicho que la situación actual de la poesía exige una gran sinceridad, y el adecuarse al pensamiento que impera en la juventud y en la sociedad en general. Hay una inseguridad, una falta de fe en las metas que antes se proponían como fijas. Ahora desde la física a la poesía todo está revuelto. En la poesía cordobesa no se ha notado este im¬pacto del mundo moderno producido sobre todo a partir del 68 francés. Sin embargo en Antorcha de Paja si se ha producido esta adecuación.


— ¿Cómo valoras entonces esta antología?
—Tengo que decir que en cuanto a estilo, lenguaje, estética, esta antología está perfectamente hecha, y sobre todo con una mesura que es muy difícil de encontrar en la poesía y sobre todo en la cordobesa a la que con bastante frecuencia se le va las bridas de un barroquismo exagerado. Esto ha significado elegir un camino poético distinto del seguido hasta ahora en Córdoba.


— ¿Ha cogido esta Antorcha de Paja la antorcha de Cántico? 
—No; ha recogido de Cántico su ejemplo de grupo sobre todo en cuanto a su vertiente humana, en cuanto al hecho de que cada uno llevaba una vida independiente y en esto sí coincide con Antorcha. Hay indudablemente una diferencia de tiempo, de educación y de ideales.


—Juan Bernier es un "heterodoxo, ¿te hubiera gustado estar incluido en esta antología?
—Yo me considero joven con un poco de optimismo a pesar de mi edad y por eso me reúno con ello muchas veces y estoy muy de acuerdo con ese sentido de libertad, de hacer estallar ese fuego pirotécnico, esa antorcha quemada, ardiendo y dejando huella.
E. OSUNA


DEGENERACIÓN DEL 70 (Antología de Poetas Heterodoxos Andaluces), Antorcha de Paja. Córdoba, 1978. Fernando Merlo, María Luz Escuin, Justo Nava¬rro, Juan de Loxa, Rafael Alvarez Merlo, Alvaro Salvador, Francisco Gálvez, José Luís Amaro, Manuel Lombrado, José Infante, Antonio Jiménez Milán y Joaquín Lobato.


Publicado en la edición cordobesa de El Correo de Andalucía el 16 de marzo de 1979

domingo, 13 de octubre de 2013

La última a Juan Bernier


Con Juan Bernier tomaba muchas tarde café en el Bar Siroco, a caballo entre la politertulia de Studio 52 y las idas y venidas de Pepe Jiménez. Cuando le dije que me habían pedido una entrevista para Diario 16 me vino a decir lo mismo que Pedro Bueno: "Pon lo que tú quieras". Me costó ponerme serio el que una tarde me recibiera en su casa de Ciudad Jardín, me dejara poner el casete, y a la sombra de su biblioteca y bajo el humo de sus constantes cigarrillos, se dejara entrevistar en serio. Después en casa, hice una ficha con cada una de sus respuestas y estuve una mañana entera de domingo seleccionando, ordenando, recortando... entonces aún no había ordenadores y el corta y pega actual,  todo era a mano..

Juan Bernier, director de la reeditada revista poética «Cántico»

 
«Fuimos el eslabón entre la poesía actual y la generación del 27»
 

A los setenta años, Juan Bernier trabaja la arqueología andaluza y publica libros, el último de los cuales «Tiempo de andar» «una consecuencia poética de mis muchas lecturas de física y filosofía» ha sido presentado en Córdoba. Pero Juan Bernier es sobre todo un miembro de «Cántico», uno de los directores de aquel único soplo fresco en la literatura española de posguerra, presente ahora a través de tantas tesis doctorales como se están haciendo sobre el grupo, al que califican como el eslabón entre la generación del 27 y la poesía actual.

Córdoba:

Texto: Eladio OSUNA Foto: DE LA FUENTE

 
Junto con Ricardo Molina y Pablo García Baena, Juan Bernier fundó la revista «Cántico» y la dirigió en su última etapa. Los tres «solteros» de «Cántico» que permanecen así «por una serie de contenidos y diferencias que existen no sólo en nosotros, sino en otros muchos poetas de la literatura universal». Quizá este dato puramente anecdótico en el quehacer literario tenga una dimensión estética o ascética. «Podríamos decir que éramos superdepurados y el matrimonio y la vida de costumbres chocaba contra nuestro espíritu libertario».

Modestamente valora a «Cántico» como «el volver después de una batalla a las tareas de paz» de unos hombres que estaban en el frente. «Yo también estaba así como otros que éramos lectores de la generación del 27 y de la gran literatura española, así como de otras literaturas como la francesa, inglesa, griega y latina.»

Recuerda que en la guerra «Ricardo y yo nos enviábamos cartas literarias sobre poemas griegos o latinos que habíamos conocido». Fue a la vuelta del frente y al estar estudiando latín con vista a los exámenes en la Facultad «cuando manteníamos largas conversaciones sobre García Lorca, Cernuda y el 27. Entonces no quedaba nada y como teníamos vocación periodística hicimos "Cántico"».

«Cántico» ha permanecido en el ostracismo andaluz hasta la llegada de la fiebre de las tesis doctorales sobre el grupo. «A mí me traen loco. Ahora mismo se está haciendo la edición fascímil de "Cántico" y yo les estoy ayudando precisamente con una tesis editada en La Sorbona que nos va a servir para hacer los Índices.»

De 1948 al 1949 y de 1954 al 1957 fueron los dos periodos de «Cántico» que «tuvo una época en que no lo conocía nadie porque porque durante bastante tiempo lo que sucedía en Madrid era lo que sucedía en España. A los que nos quedábamos en provincias nadie nos hacia caso y en cambio muchas medianías que se fueron a Madrid tuvieron más nombre, aunque ahora estén por debajo. Pero sí, fuimos estimados desde el principio por las grandes figuras: por aquí pasó Vicente Aleixandre -cosa que no consiguió nadie en su casa-, Entrambasaguas,  Dámaso Alonso, Gerardo Diego.»

Influencias
   
«Nosotros hemos tenido gran influencia de la literatura griega y latina, que son esencialmente mediterráneas, y, después, "Cántico" ha tenido gran influencia en la poesía posterior, por ejemplo en los novísimos.» Dentro del grupo «cada uno tenemos una serie de variantes que le dan valor. Mi poesía, por ejemplo, abarca muchos más temas que los puramente líricos abarca, incluso. poesía filosófica y social».
   
Con frecuencia se ha acusado a Bernier de abarcar demasiados campos, y él mismo dice que es «un hombre muy adaptable: me ha gustado la enseñanza y he cumplido bien con ella treinta y seis años de mi vida. El hobby mío, desde los trece o catorce años, es la arqueología y la historia. Empecé a estudiar Filosofía y Letras, pero, después, hice Derecho, que estuve ejerciendo diez años, hasta que me cansé. Como podía vivir con mi sueldo de profesor me dediqué a la arqueología hasta hoy mismo, que he salido a ver el paisaje de Bujalance. Entonces no se podía salir fácilmente, por aquello de los maquis».


  • «Por ella pasaron Aleixandre, Dámaso Alonso, Gerardo Diego y Entrambasaguas.»
  • «"Cántico" ha tenido luego gran influencia en los novísimos poetas españoles.»
  • «Las tesis doctorales están poniendo de moda la revista que, hasta ahora, permanecía en el ostracismo.»

 Esta vitalidad existencial de Juan Bernier es toda una filosofía de vida. «Hay que conocer a la gente, y un individuo que no haya estado en las casas de putas, en los cabarés, en la miseria, que no haya pasado hambre, que no se haya emborrachado en las tabernas, que no haya tenido amigos y enemigos no puede tener un conocimiento de sí mismo ni de los demás.»

«No ha habido nada ajeno a mí, ni las mujeres ni los hombres, y he conocido gente de todos los niveles. Me ha pasado con los hombres como con la arqueología, que no la he estudiado en los libros, sino en el campo; por eso no hay libro de historia o arqueología actual en España que no se me cite a mí o a alguno de mis colaboradores.»
Esta vitalidad de Juan Bernier se manifiesta, lógicamente, en una biblioteca variada y rica que incluye filosofía, arte, física, religión. «He leído mucha pornografía de los siglos XVIII y posterior, con una gracia enorme de franceses y de ingleses, pero la pornografía actual es algo de multinacionales suecas y españolas y es horrorosa en el sentido estético, porque carece de calidad. La pornografía antigua era una auténtica obra de arte y por eso, no en vano, la mejor biblioteca pornográfica está en el Vaticano y la segunda, en el Museo Británico».

Preocupaciones

El último libro de Juan Bernier «es la preocupación filosófica sobre el para qué estamos aquí, de dónde venimos, cuál es el conocimiento de nosotros mismos y toda esa preocupación tan vieja». No quiere atarse Bernier, porque «he ido conquistando una independencia política y cultural. He visto en la historia que las teorías no son duraderas y, por tanto, no producen fe. El intelectual no puede tener esa fe, porque significa entregarse a una sola creencia y no cultivar la duda. La duda es un instrumento de saber y sólo están seguros los ignorantes. El sabio vive gracias a las preguntas que no tienen respuestas».

Ni siquiera se quiere mojar en el andalucismo de ahora, porque «el gran defecto del andalucismo es que, debido a muchos ignorantes, deriva hacia un populismo y un folklorismo absurdos. Si queremos corregir nuestro atraso con castañuelas y feria de Sevilla, estamos apañados. El camino es la investigación, la publicación de libros, la labor cultural amplia y profunda. Se habla mucho de folklorismo en Andalucía y aquí hay menos folklorismo que en Galicia o el País Vasco, lo que ocurre es que allí se ha hecho una bella arte, se ha depurado, mientras que aquí es monótono y localista con un mucho de sevillanismo».

Estos años han transcurrido para él entre la poesía, la investigación histórica y arqueológica -ahí está su ingente labor en el Catálogo Monumental de Córdoba - , y su tertulia diaria en la puerta de la galería Studio 52, donde ve pasar a políticos, intelectuales y jóvenes: «El mundo político es una espuma que surge de otro mundo, que es la concepción histórica. A la política actual le pasa lo mismo que a la juventud actual, que a fuerza de meterse en tendencias y en opiniones formadas, resulta que es desbordada por la realidad y nunca llega a la consecución de los fines de la política o de los partidos, y por tanto hay una decepción o un pasotismo. A mí me extraña que todavía vote tanta gente.»

Publicado en la edición andaluza de Diario 16 el 26 de junio de 1982

jueves, 24 de febrero de 2011

Cordoba y la arqueología

 Ahora que se cumple aniversario de la muerte de Juan Bernier, he encontrado este artículo de Nieto Cumplido que valora en parte su trabajo como arqueólogo

LA HISTORIA DE CORDOBA Y SUS PROBLEMAS (I)
¿UNIDAD HISTÓRICA?

¿Es Córdoba una unidad inteligible de estudio histórico? La respuesta esta pregunta, que a diferente nivel se formuló a sí mismo Arnold Toynbee, ofrece las perspectivas necesarias no sólo para valorar la investigación hasta ahora realizada sobre el arte y la historia en Córdoba, sino también para • guiar los pasos y balbuceos de futuros estudios.

Según la comprensión que el investigador alcance a tener de los hechos del pasado como- parte de un lugar geográfico o como desarrollo de un todo humano y cultural, en el que nuestra ciudad y provincia no son, sino un eslabón más —el todo lo constituye la. cultura mediterránea y occidental—, en esa misma medida la historia de Córdoba adquiriría un valor univalente y provinciano —localista—, o una proyección iluminadora y complementaria de otra, historia mucho más amplia y más atractiva que la entendida por el mínimamente historiador o erudito local.

En el proceso general de. la historia resulta imposible captar la significación de la conducta de ningún miembro particular sometido a una prueba particular, sin tener en cuenta la conducta semejante o diferente de sus compañeros, y sin considerar las pruebas sucesivas como una serie de acontecimientos en la vida de toda la sociedad. Siguiendo este principio de la Filosofía de la Historia intentaré ofrecer en estos artículos el espectáculo de la historiografía, tanto de indígenas como de extraños, sobre Córdoba en su quehacer histórico y artístico.

EL PANORAMA  PREHISTÓRICO

Resultan alarmantes las expresiones usadas por J. Bernier en 1963, al tratar de resumir el panorama actual de la investigación prehistórica: "Áreas enormes de nuestro territorio están sin investigar, precisamente allí donde la investigación es más acuciante por saberse foco, centro de difusión, polo civilizador con influencias universales... Tal es el caso de Andalucía Central, el valle bético desde Asta y el Tartessos inhallable, hasta las sierras metalíferas giennenses, foco, del Iberismo andaluz".

Alcanzando un nivel serio y responsable encontramos el estudio del Valle del Guadajoz, estación paleolítica, de Casas;  la publicación en colaboración de Bernier-Fortea sobre las terrazas cuaternarias del Guadalquivir; la arqueología de campo, no de libro o museo, publicada por J. Bernier sobre los yacimientos»; eneolíticos de la Cueva del Cañavérales en Adamuz, de la Cueva de. la Murcielaguina, en Priego, sobre las pinturas prehistóricas de Zuheros, de Chalones, en Priego, y de la Cueva Colorada; la excavación arqueológica de la Cueva de Zuheros, por Muñoz y Ana María Vícent, de la que seguimos esperando aún su publicación, y la "Bibliografía minero-metalúrgica de la provincia de Córdoba", de Rafael Hernando Luna. A todo ello, se puede unir —como aportación de la historia local al panorama prehistórico de Córdoba—, los capítulos de la Historia de Pedroche, de Juan Ocaña Torrejón.
Si a ello unimos los trabajos publicados de González Navarrete sobre el Abrigo de los Órganos en Despeñaperros, y la Cueva de la Diosa Madre, ambas en la provincia de Jaén, los estudios sobre las zonas de Huelva y de Sevilla, la organización tan cuidada de los Museos arqueológicos de Córdoba, Sevilla, Jaén, Linares, Osuna y Antequera, nos encontramos en una situación verdaderamente excepcional para comenzar trabajos de síntesis que con sus hipótesis primerizas y sus balbuceos de principiante tendrían mucho que añadir tanto a manuales como a grandes colecciones de Historia.

Encontramos, sin embargo, grandes lagunas sobre el estudio de las terrazas en busca de material paleolítico; no está completo aún el estudio del musteriense, como se manifiesta en las calizas miocenas del Arroyo Pedroche; echamos de menos la publicación del Catálogo de Cuevas y de la Carta arqueológica de Juan Bernier; está por completar la ubicación de dólmenes y su consiguiente estudio —la cultura dolmenica no es ajena a esta Córdoba llena de sorpresas arqueológicas—, y faltan excavaciones, como la efectúada en Zuheros, en otras cuevas de la provincia, v. gr. la Cueva Negra de Rute.

No se puede olvidar la necesaria colaboración que para gran parte de esta última labor pueden y deben ofrecer los grupos provinciales de espeleología, a los que se les ha llamado "lazarillos" de la Prehistoria”.
MANUEL NIETO CUMPLIDO 

Publicado en la edición cordobesa de El Correo de Andalucía el 11 de mayo de 1972
    Foto: La Estela de Ategua, tomada de Celtiberia.net

viernes, 24 de septiembre de 2010

Entrevista con Juan Bernier

VI ZAHIRA, POR UNANIMIDAD

"En Córdoba decimos cosas ahora que antes no soñábamos poderlas decir"
 
"CÓRDOBA ES UNA URNA DE ARQUITECTURA"


Hay que ponerse de acuerdo con el mundo»

Juan Bernier Luque es ese hombre culto e inquieto de Córdoba al que le ha sido otorgado el  VI Zahira por unanimidad, de un jurado diverso y contradictorio.
De Juan Bernier se pueden decir muchas cosas. Publicaciones, descubrimientos, investigaciones... Pero hemos ido a buscar al hombre. Al Juan Bernier despojado de tantas y tan valiosas obras.
—Juan Bernier, ¿qué es lo que en su opinión ha impulsado a este jurado a darle el VI Zahira por unanimidad?
—Las condiciones intelectuales de una persona y la obra que haya efectuado quedan desconocidas generalmente. Pero hay una faceta suya que siempre se recoge, su aspecto humano, su estar abierto, su fiarse a los demás. Y, en un momento dado, esas personas se acuerdan de uno.
— ¿Cree el hombre de la calle en estos premios?
—Creo que los medios informativos conforman la opinión popular. En este caso no ha sido la opinión popular la que ha influido, sino la opinión de esas personas que formaban el jurado.
— ¿Qué siente Juan Bernier con esta distinción?
—Siento, después de cuarenta años de actividades en y por Córdoba, y a través de tantas colaboraciones, una gran alegría al comprobar que al decir mi nombre, el jurado se haya puesto de acuerdo por unanimidad. Esto es lo que más me ha agradado del premio.

¿DONDE ESTÁ JUAN BERNIER?
—Juan Bernier, poeta, escritor, abogado, profesor investigador... ¿cuál es el más auténtico?
—En realidad debía de ser el poeta, pero a pesar de que yo fui un pionero en la poesía moderna en los tiempos de "Cántico", lo que ha sido especialmente interesante para mí es la arqueología y la historia. En el fondo, me gustaría hacer sobre todo poética. Pero las circunstancias nos obligan a veces a hacer otras muchas cosas.
— ¿Hay que salir de Córdoba para que salga la propia valía?
—Creo que a mí se me conoce, poéticamente, más fuera de Córdoba, y que se me conoce más arqueológica e históricamente fuera de aquí. Es decir, que esta recompensa, si me la hubieran dado gentes de fuera, quizá lo hubieran hecho antes, precisamente por ese mayor conocimiento de mi labor. Resumiendo, en la tierra de uno se es casi insignificante.

ESA CÓRDOBA NUESTRA
—Juan Bernier, ¿se atreve a definir Córdoba?
—Precisamente va a salir ahora un libro mío en Madrid, con muchas poesías de Córdoba. Muchas más tengo escritas. Pero jamás puedo definirla,
— ¿Qué es para usted?
—Para mí, Córdoba es una urna de arquitectura. Y muchas veces, impulsado por las circunstancias de la vida, por las cosas adversas, por el trato social, que muchas veces en Córdoba es duro, he deseado que esa urna estuviera vacía.
— ¿Cómo estima, de verdad, al ambiente cultural de la ciudad?
—Yo lo divido en dos partes, y estamos ahora en un momento de renovación.
— ¿Cuáles son esas partes?
—Una parte, que vive de lo antiguo, que piensa con una serie de lugares más o menos comunes, en sí, valiosos, pues están sometidos a una tradición. Pero hay que darse cuenta de que en la misma Córdoba ha habido un movimiento, una guerra, una dislocación de ideas, y nosotros, después de un lapsus de catástrofe, se nos echa el mundo encima, y que hay que cambiar. Creo que el momento actual de Córdoba es ese darnos cuenta, precisamente, unos y otros, los tradicionalistas y los innovadores, que el mundo ha cambiado y que nuestra visión de las cosas debe ponerse de acuerdo con el mundo exterior.
— ¿Hay apatía en Córdoba?
—En Córdoba hay una apatía grande. Lo del "espíritu senequista" lo he criticado mucho en numerosos artículos.
— ¿Le ha afectado al intelectual esta apatía?
—Sí, el intelectual, como se ha sentido maltratado, se ha refugiado en la investigación histórica. Los poetas se han marchado. Pero el momento es interesante, porque los que nos hemos quedado, un poco machacados por el ambiente, nos atrevemos a publicar, a decir, a hablar una serie de cosas que antes no podíamos ni soñar que salieran al exterior. Actualmente, el ambiente es más claro, más abierto y hay más diálogo entre todos.

Y EL FUTURO
— ¿Qué espera Juan Bernier del futuro?
—Creo que mi futuro está aquí, en Córdoba. Posiblemente, que en aspecto poético, será menos, pero creo que se me aprecia mucho más y se me apreciará más en mi vertiente nacional que en la estrictamente de cordobés.
Hemos estado con Juan Bernier, ese hombre culto e inquieto al que le ha sido otorgado el VI  Zahira. Del que hemos ignorado sus cuatro folios mecanografiados de dossier...
E. O.

Publicado en la edición cordobesa de El Correo de Andalucía el 11 de febrero de 1973