domingo, 28 de junio de 2009

La casa de Manolete

La especulación urbanística ha existido siempre. Curioso ejemplo este de lucha contra ella en un edificio singular

Se vende la casa de "Manolete"

SU SOLAR SE EMPLEARÁ PARA LA CONSTRUCCIÓN DE PISOS


En el cordobés barrio de Santa Marina y en su recoleta plaza de la Lagunilla, a la altura del número 10, se alza la casa donde por espacio de 22 años vivió el inolvidable Manolete.
Esta casa era de don Juan Molina, famoso torero cordobés sobrino de Lagartijo el Grande que murió a la edad de 28 años y que fue primer marido de doña Angustias Sánchez, madre de Manuel Rodríguez Sánchez Manolete.
Doña Angustias que había tenido de su primer matrimonio dos hijas, Dolores y Angustias, casó en segundas nupcias con Manolete padre. Este era un período curioso en el que los barrios mantenían una dura autonomía social que hacía imposible las relaciones entre uno y otro y mucho menos las bodas. Por eso no es de extrañar que viviendo en un barrio torero por excelencia fuera otro matador el que llegara a compartir la vida de la madre del desaparecido diestro.
Como se sabe, Manolete nació en la calle Torres Cabrera, donde una lápida señala la casa exacta, pero a la edad de 7 años pasó a la plaza de la Lagunilla, allí se hizo torero, fraguó su figura y conoció las glorias del triunfo hasta cuatro años antes de su muerte en que pasa a su casa de la Avda. de Cervantes.
Mientras, en la casa de Santa Marina, vive él con toda su familia, madre, hermanas, y hasta incluso sobrinos —de su hermana Dolores nació Rafael Lagartijo— hasta hace unos 10 años en que abandonaron la casa.
Desde entonces la casa ha permanecido vacía y siendo vieja no es de extrañar que se haya ido arruinando paulatinamente, Los vecinos del barrio —cordobeses de pura cepa— intentaron por todos los medios conservar esta reliquia de la historia del toreo, y promovieron campañas, cartas al Ayuntamiento, a las emisoras locales etc. con la intención de que allí mismo se hiciera una especie de museo de Manolete. La plaza, el lugar e incluso la casa, convenientemente restaurada, hubieran formado una unidad histórica y turística de un valor inapreciable en el conjunto de Córdoba.
Sin ánimo de acusar a nadie, creo sinceramente, que Manolete, el genio cordobés de la torería, merecía este, postrer recuerdo que perpetuaría y ampliaría, su fama y resonancia artística.

Eladio OSUNA


Publicado en la edición cordobesa de El Sol de España el 9 de abril de 1969

1 comentario:

manubravo79 dijo...

Pero si es que resulta que los cordobeses por desgracia no miramos por lo nuestro, es así y está demostrado miren caballerizas reales, se llevaron los sementales del ejercito que llevaban aquí desde la época de Felipe II, un torero como nuestro Manolete no se va a repetir en la vida, al menos el mito de Manolete, miren los sevillanos como si miran por lo suyo no nosotros miramos solo por el perol cordobés eso si que no lo quiten,,,hay dios....
Manuel C.R. Cordobés y amante de Manolete.