miércoles, 19 de enero de 2011

Adios al Círculo Mercantil

Buceando en la Hemeroteca he econtrado esta joyita para la nostalgia. Y sólo tenía dos plantas de altura.

ADIÓS AL CÍCULO MERCANTIL


Otra popular y conocida entidad se nos va. El Círculo Mercantil cerró sus puertas. La Unión del Círculo Mercantil fue desalojada, aunque hubo algún intento de los empleados por hermanecer en encierro. Muchas fueron las personas que llegaron hasta el edificio para ver como se realizaba el desalojo. Los cordobeses recordarán durante mucho tiempo lo que fue el centro de reunión y hasta de negocios. . Adiós al Círculo Mercantil. (Foto Rodri.)
Publicado en la edición cordobesa del El Correo de Andalucía el jueves 20 de marzo de 1980

2 comentarios:

ben dijo...

Que buenos ratos,de niño,he pasado en el Mercantil,tanto en el interior,con sus butacones como en el exterior en verano.El Mercantil tuvo una época gloriosa,donde se hacían negocios relacionados con la agricultura,loscoches,tractores,viviendas...Aparte de los socios que simplemente querían disfrutar de un lugar estupendo.
Pero luego cayó en decadencia,los socios dejaban de pagar sus cuotas,porque en un principio eranrelativamente bajas y luego fueron aumentando,adaptándose a los tiempos.Los salones se fueron vaciando de gente y todo aquel mundo de negocios se acabó.Las inmobiliarias aparecieron,las casas de ventas de coches irrumpieron con fuerza.Al final todo el edificio se convirtió en una inmobiliaria,pero al menos se salvó el precioso edificio,cosa que no ocurrió con el de enfrente el Circulo Labradores,que fue sustituido por ese lamentable edificio que hay,gracias a Rumasa.
Hubo un tiempo,antes de su desaparición,que se habló de convertir ambos edificios en un Centro de Negocios de Córdoba,la idea era estupenda,pero no se llevó a cabo.
Esperemos,que si Prasa abandona el edificio,no se toque.
Saludos.

Eladio Osuna dijo...

Ben, en aquellos años de justeza en el comer, yo recuerdo su repostería, -igual que la de Labradores- donde mi padre, algún que otro domingo, despues de nosécuantas vueltas al "tontódromo", nos llevaba a tomar una tapita en él (un huevo marisquera, o un medallón de ternera, o unos calamares romana, o un soldadito de pavía, o, el rey, un flamenquín- cosa fina.
En fin, perdona que sea tan prosaico pero las cosas de la infancia se quedan grabadas a fuego.
También recuerdo al Padre Bonifacio dando sablazos a uno y a otros y a los limpias que ejercían su oficio alli mismo o en la calle Zorrila de la que tengo unas foto en el Flickr en la que aún se ven algunos.
Y cuántos prestamos usureros, y cuantas ventas y cuantos tratos y trapicheos se forjaron en aquellos sillones de mimbre de los que había dos o tres filas mirando para el centro de la calle